Los riesgos de los juguetes con inteligencia artificial para los menores de edad.

Una ola de juguetes impulsados ​​por inteligencia artificial ha llegado a las tiendas esta  navidad en forma de simpáticos y coloridos robots interactivos, cuyo máximo atractivo es que los menores de edad podrán preguntar y obtener respuestas como si interactuaran con sus progenitores.

Para ello estos campechanos juguetes se conectarán a la wifi de casa, utilizarán un micrófono para escuchar las solicitudes de los niños y gracias a un chatbot con inteligencia artificial con licencia de chatGPT, les darán a los pequeños unas respuestas la mar de amigables a través de un altavoz instalados en esos juguetes recomendados para niños de 5 o más años.

Si alguien se pregunta que puede fallar ante ese idílico panorama navideño y quiere obtener una respuesta rápida, puede acudir al inquietante informe publicado en noviembre de 2025 por una asociación de consumidores de EEUU denominada pirg, que no se dejó engañar por los encantos de algunos fabricantes de juguetes y descubrió que un simpático osito de peluche denominado Kumma de un fabricante de Singapur llamado FoloToy, utilizaba chat GPT para interactuar con los pequeños, ese mismo chatGPT que por cierto usamos los adultos para hacerle consultas de cualquier tipo y para obtener respuestas que seguramente, no compartiríamos con los más pequeños de casa.

Los investigadores de Pirg empezaron a interactuar con el osito de juguete y observaron con asombro que al cabo de poco tiempo el trasto en cuestión, empezó a responder a las preguntas de los investigadores con comentarios sobre cómo encender una cerilla o como encontrar un cuchillo, llegando muy lejos cuando empezó a hablar sobre sexo o drogas.

Tras la publicación del informe, el fabricante suspendió las ventas para implementar nuevas medidas de seguridad, lo que nos lleva a preguntarnos porque no lo hizo antes del lanzamiento, mientras que OpenAI se declaró indignada suspendiendo la licencia de uso de chat GPT al fabricante de juguetes para niños, pese a que OpenAI indicara en los términos de uso que su chatGPT que no debia ser utilizado por menores de 13 años, lo que parece contradecirse con que chatGPT si pueda licenciarse a fabricantes de juguetes que lo instalarán, lógicamente, en juguetes dirigidos a menores de 13 años.

Así estos juguetes no solo estarán escuchando a los menores de manera continuada mientras están jugando en casa, sino que se adaptarán a la personalidad de ellos de tal manera que más pronto que tarde aprenderán a responderles como los menores quieran, y lo que es peor, pensando los pequeños que están hablando con una persona y que es por cierto lo que el fabricante quiere conseguir al diseñar este tipo de chatbots con perfiles deliberadamente antropomórficos.

La reflexión final es que conectar juguetes destinados a niños chatbots con inteligencia artificial diseñada para adultos, es tanto como abrir la puerta de nuestra casa para que una persona mayor, invisible y desconocida entre en nuestros hogares para hablar y aconsejar sin descanso a los pequeños, a los que rápidamente se ganará su confianza y por ello es probable que ellos compartan información personal con el juguete en cuestión, hablen sin filtros de sus sentimientos o problemas o sigan a pies juntillas sus consejos aunque sea erróneos o peligrosos.

Quizás algún día estos menores nos dirán que ese juguete que les regalamos por navidad se ha convertido es su mejor amigo, el único compañero que los conoce y los entiende de verdad, el único que les responde rápido y sin filtros a muchas de las preguntas que los progenitores aun no les queremos responder y todo ello, como no, gracias a la mucha inteligencia artificial de los robots y a la poca inteligencia natural de algunos progenitores que compran sin pensar que esos dispositivos identificados como juguetes para niños y niñas de 5 años, más que divertirles o protegerles, en realidad los pondrán en riesgo o los dañarán sin el menor rubor.