La falacia de la neutralidad tecnológica y los menores

1.- Introducción

Los algoritmos de recomendación de las redes sociales (TikTok, Instagram, YouTube) no operan como buscadores pasivos ni como libradores neutrales de información. Son sistemas de marcadores predictivos diseñados bajo el modelo económico de la «captación de la atención» (attention economy).

Su objetivo principal es maximizar el tiempo de permanencia del usuario a la plataforma para incrementar la monetización publicitaria.
Cuando estos sistemas interactúan con mentes en desarrollo (niños y adolescentes), las dinámicas de retención se vuelven especialmente agresivas e invasivas.

El algoritmo opera mediante un bucle de retroalimentación continua que se divide en cuatro fases críticas:

Fase 1: Detección de la vulnerabilidad o interés inicial

El punto de entrada puede ser una acción consciente del menor, a menudo motivada por un estado de ánimo bajo, soledad, problemas de autoestima o curiosidad propia de la edad.

•⁠ ⁠Inputs activos: Búsquedas de palabras clave concretas o hashtags de riesgo.

•⁠ ⁠Inputs pasivos (más peligrosos): El algoritmo mide los según exactos que el menor se para ante un video (micro-retención), si lee los comentarios, o si reacciona con un like. Si el menor se encuentra emocionalmente vulnerable, este tiempo de detención involuntaria aumenta, registrando una «belleza métrica» que el sistema interpreta como «interés prioritario».

Fase 2: El perfilado predictivo (Inteligencia Artificial)

Una vez detectada este patrón de comportamiento, los modelos de aprendizaje automático (machine learning) asignan el perfil del menor a un clúster o grupo de usuarios con características psicológicas similares.

El algoritmo extrae correlaciones: «Los usuarios que se paran en este tipo de video triste acaban consumiendo contenidos de autolesión o trastornos alimentarios en un 80% de los casos».

Fase 3: La alimentación masiva y proactiva

Esta es la fase de inducción pura. El algoritmo empieza a colocar contenidos similares directamente en el muro principal del usuario (pestañas de selección automatizada cómo «Para tú» o Reels):

•⁠ ⁠Eliminación de la búsqueda: El menor ya no tiene que buscar nada; el entorno digital le suministra el contenido de manera invasiva.

•⁠ ⁠Diseño persuasivo: Se hace uso del scroll infinito (elimina las barreras de parada consciente) y de notificaciones push personalizadas en horarios de máxima vulnerabilidad (como la madrugada, alterando los ciclos de sueño).

Fase 4: El bucle de retroalimentación o «agujero de cunill» (Rabbit Hole)

Al recibir tanto de contenido de una misma temática, la percepción de la realidad del menor se distorsiona.
El sistema crea una basura digital o cámara de eco donde parece que todo el mundo sufre el mismo problema, normalizando conductas de riesgo (autolesiones, fijación estética extrema, aislamiento).

Cuanto más interactúa el menor con la burbuja por puro malestar, más contenido idéntico le inyecta el algoritmo, haciendo que salir de este estado psicológico sin intervención externa sea prácticamente imposible.

2.⁠ ⁠Factores de vulnerabilidad neurobiológica en menores

El éxito de estos algoritmos en la hora de «secuestrar» la atención de los menores rae en el hecho que el diseño de la plataforma se aprovecha de la maduración cerebral del adolescente:

•⁠ ⁠El sistema de recompensa (Dopamina): Los videos cortos y los mecanismos de validación (likes) funcionan como recompensas intermitentes (efecto máquina tragaperras), provocando picos constantes de dopamina en busca del estímulo siguiente.

•⁠ ⁠Inmadurez del lóbulo frontal: Esta región cerebral, encargada del control de impulsos, la planificación y la capacidad de medir las consecuencias a largo plazo, no está completamente desarrollada hasta pasados los 20 años. Por lo tanto, un menor no dispone de las herramientas neurológicas basales para autogestionar el freno ante una tecnología diseñada para romper su fuerza de voluntad.

3.⁠ ⁠Conclusiones y líneas de defensa regulatoria

El análisis de este modelo de captación evidencia que el problema ha dejado de ser una cuestión de «carencia de educación» de las familias por devenir una crisis de salud pública y seguridad digital. Las medidas actuales se orientan hacia tres ejes:

•⁠ ⁠Auditoría de algoritmos (Ley DSA de la UE): Exigir por ley a las multinacionales la desactivación de los algoritmos de recomendación basados en perfilado de datos para menores de edad, ofreciendo muros de orden cronológico o neutrales.

•⁠ ⁠Prohibición de patrones nocivos (Dark Patterns): Eliminar el scroll infinito, las reproducciones automáticas de video y los sistemas de monetización o recompensas incrustados que fomentan la ludopatía digital temprana.

•⁠ ⁠Ejercicio de la Autoridad Digital Familiar: Reforzar la implementación de herramientas de control parental a nivel de dispositivo para cortar los puentes del algoritmo durante las horas de descanso y ofrecer espacios analógicos libres de pantallas dentro del hogar.

Las vault apps

Existen aplicaciones que se conocen técnicamente como apps bóveda o «vault apps», y son herramientas diseñadas para camuflarse bajo un icono inofensivo —como una calculadora, un reloj o una aplicación de notas— pero que en realidad actúan como carpetas secretas para ocultar fotos, vídeos, chats y archivos mediante una contraseña.

1.- Cómo funcionan estas aplicaciones

1.⁠ ⁠Doble función: Al abrir la aplicación, aparece una calculadora funcional donde se pueden hacer sumas y restas normales.
2.⁠ ⁠El código secreto: Si el menor introduce una secuencia de números específica (un PIN o contraseña) y presiona una tecla concreta (como el signo «=»), la interfaz cambia por completo.
3.⁠ ⁠El espacio oculto: Al descifrar el código, se abre una galería secreta, un navegador de internet sin historial o incluso un clonador de aplicaciones (para usar un segundo WhatsApp, por ejemplo) totalmente invisible para los padres.
4.⁠ ⁠Contraseña señuelo: Muchas de estas herramientas permiten configurar un código falso. Si el menor se ve obligado a abrir la app frente a sus padres, introduce este código trampa y la aplicación se muestra completamente vacía.

2.- Nombres y ejemplos comunes en las tiendas de apps

Aunque cambian de nombre constantemente para no ser detectadas, algunas de las más descargadas en Android y iPhone son:

•⁠ ⁠HideU (Calculadora: ocultar fotos)
•⁠ ⁠Calculator Vault / Calculator#
•⁠ ⁠Keepsafe Calculator Vault
•⁠ ⁠Private Photo Vault

3.- Cómo detectar si su hijo usa una calculadora falsa

•⁠ ⁠Verifique las apps duplicadas: Si el teléfono ya tiene una calculadora nativa de fábrica (como la de Apple o Samsung) y ve una segunda calculadora instalada, sospeche inmediatamente.
•⁠ ⁠Revise el espacio de almacenamiento: Una calculadora normal apenas ocupa unos pocos megabytes (MB). Si va a los ajustes del teléfono y ve que la calculadora pesa cientos de megabytes o gigabytes (GB), significa que está guardando archivos pesados (fotos o vídeos) en su interior.
•⁠ ⁠Compruebe el historial de descargas: Revise la App Store o Google Play Store en el apartado de «Mis aplicaciones / Historial de compras» para ver si se han descargado aplicaciones con las palabras clave vault, hide, bóveda o secret.

4.- Herramientas de prevención

Para evitar la instalación descontrolada de estas aplicaciones, se recomienda el uso de sistemas oficiales de control parental como Google Family Link (para Android e iOS) o las restricciones nativas de Apple. Estas herramientas le permiten bloquear la descarga de nuevas aplicaciones sin la aprobación previa de un adulto.

El día después de la prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años.

La conversación pública sobre la infancia y la adolescencia dará próximamente un giro radical, puesto que el debate ya no girará en torno a como educar en un uso responsable de las redes sociales, sino como gestionar su prohibición legal o efectiva.

Ante un escenario inminente de restricciones de edad estrictas y desconexión forzada, surge una pregunta incómoda que tanto las administraciones como las familias suelen pasar por alto: ¿Qué pasa el día siguiente a apagar las pantallas?

La retirada abrupta de las redes sociales no es un simple cambio de hábitos; representa un auténtico desafío estructural para el ecosistema familiar y la salud emocional de los menores.

1.- El choque invisible: Aburrimiento, abstinencia y el rol de los padres

Lo primero gran problema a que se enfrentarán las familias no será tecnológico, sino emocional. Las redes sociales operan bajo dinámicas de recompensa inmediata y diseño persuasivo. Al eliminarlas de la ecuación, los menores experimentarán un vacío inmediato:

• El síndrome de la desconexión (“FOMO” a gran escala): Para un adolescente actual, las redes no son solo entretenimiento, son su plaza pública. Prohibirlas sin una alternativa clara puede generar una sensación profunda de aislamiento social y exclusión.
• La crisis de la ‘patria potestad’ digital: La responsabilidad final de hacer cumplir esta desconexión recaerá sobre los progenitores. Esto augura un repunte de la conflictividad doméstica. Los padres y madres tendrán que asumir el rol de «vigilantes», cosa que puede desgastar el enlace familiar si no se gestiona desde el acompañamiento y la empatía.
• La intolerancia al aburrimiento: Acostumbrados a estímulos #_prefix_hiper_rápido, el tiempo analógico parecerá, al principio, exasperantemente lento. El aburrimiento, que históricamente ha sido el motor de la creatividad, se percibirá inicialmente como una crisis.

2.- ¿Cómo se ocupará el tiempo liberado?

Una media menor pasa entre dos y cuatro horas diarias en redes sociales.
Recuperar este tiempo de forma repentina abre un abanico de veinticuatro horas semanales de “vacío” que tiene que ser llenado.
Lejos de la catástrofe, este escenario abre la puerta a una reconfiguración del día a día:

2.1. El retorno en la plaza: Ocio analógico y comunitario

Sin la gratificación instantánea del like, el foco volverá necesariamente al entorno físico.

Se prevé un incremento y una revalorización de:

• Deporte y actividades dirigidas: El ejercicio físico y los clubes deportivos volverán a ser el canalizador principal de la energía y la socialización.
• El espacio público: Los parques, las plazas y los centros autogestionados recuperarán la función original como puntos de encuentro espontáneos, obligando los menores a ejercitar habilidades sociales frente a frente, sin el filtro de una pantalla.

2.2. La reconexión con el entorno familiar y el arraigo

El tiempo que antes se fragmentaba en interacciones virtuales individuales ahora se concentrará al hogar y el entorno próximo:

• Sobremesas y conversación: Las dinámicas familiares se verán forzadas a salir del mi digital individual. Volverán a compartir espacios comunes de debate y juego.
• Descubrimiento del entorno y las tradiciones: Hay una oportunidad de oro para orientar este tiempo hacia el arraigo local: el contacto con la natura, el conocimiento del patrimonio rural o cultural próximo y el aprendizaje de oficios o actividades manuales que requieren paciencia (artesanía, cocina, huertos urbanos).

2.3. Resurgir de la atención profunda

Las redes sociales fragmentan la capacidad de concentración. El tiempo recuperado permitirá a los menores reencontrarse con actividades que exigen un esfuerzo cognitivo sostenido:

• Lectura y creación: El retorno al formado libro o al cómico como vías de escape.
• Proyectos personales: El desarrollo de disciplinas artísticas (música, pintura, escritura) que antes competían en flagrante desventaja contra el algoritmo de TikTok o Instagram.

3.- Del «Safety by Design» al «Family by Design»

La prohibición de las redes sociales no se tiene que entender como una vuelta al pasado, sino como una oportunidad para construir un futuro más saludable. Aun así, el éxito de esta transición dependerá que el Estado y las familias no dejen los menores en el vacío.

Si las instituciones públicas no ofrecen alternativas de ocio accesibles, seguras y atractivas (centros culturales, instalaciones deportivas, talleres verdes), el vacío digital corre el riesgo de llenarse con otras formas de alienación.

Las familias, por su parte, están gritadas a liderar este cambio no desde la mera prohibición, sino desde el ofrecimiento de un tiempo alternativo de calidad. Al fin y al cabo, prohibir las redes es solo el primer paso; el verdadero reto es volverlos a enseñar a habitar el mundo real.

La caja de Skinner
La relación entre la caja de Skinner y los menores en el entorno digital es uno de los temas más alarmantes de la psicología conductista aplicada a la tecnología.
El que empezó como un experimento de laboratorio con animales a mediados del siglo XX se ha convertido en la plantilla de diseño de muchos videojuegos y redes sociales actuales, con los menores como principales usuarios.

1.- Qué es la caja de Skinner?

En los años 30, el psicólogo B.F. Skinner creó una cámara de acondicionamiento operante (conocida como caja de Skinner) para estudiar el comportamiento animal. El experimento clave para entender los videojuegos actuales fue lo del refuerzo intermitente variable:

1. Se introduce una rata en la caja con una palanca (response lever).
2. Si cada vez que pulsa la palanca sale comer (food dispenser), la rata aprende la relación y pulsa la palanca solo cuando tiene hambre.
3. El cambio radical: Si la comida sale de manera aleatoria (veces sí, veces no), la rata se descontrola. Empieza a pulsar la palanca de forma compulsiva y obsesiva, temen que si para perderá la oportunidad de recibir la recompensa.
El azar y la incertidumbre activan picos de dopamina mucho más altos que la certeza.

2.- La traducción en el mundo digital de los menores

Cuando un menor juega a determinados videojuegos (especialmente los de formato Free-tono-*Play o juegos móviles), el dispositivo (móvil, tableta o consola) se transforma, de facto, en una caja de Skinner digital:

• La palanca: Es pulsar un botón, abrir una caja de botín (loot box), hacer una tirada «Gacha» o, simplemente, hacer scroll infinito a TikTok.
• El refuerzo variable: Es el contenido de la caja. La mayoría a veces el premio es irrelevante o repetido, pero sabes que hay una pequeña probabilidad de obtener un objeto «épico», una skin exclusiva o un video altamente viral.
• Los estímulos sensoriales: Igual que la caja original utilizaba luces y altavoces (lights y loudspeakers) para fijar la atención del animal, los juegos utilizan música festiva, luces de colores brillantes y efectos visuales de «celebración» cuando se obtiene un premio, imitando directamente la atmósfera de un casino para amplificar la sensación de triunfo.

3.- Por qué los menores son especialmente vulnerables?

La aplicación de estas técnicas neuropsicológicas genera un impacto asimétrico en la infancia y la adolescencia por motivos biológicos y estructurales:

3.1. Inmadurez del córtex prefrontal

El córtex prefrontal es la región del cerebro encargada de las funciones ejecutivas: el control de los impulsos, la planificación a largo plazo, la evaluación de riesgos y la toma de decisiones racionales.  Esta área no se desarrolla completamente hasta los 25 años. Por lo tanto, un menor de edad tiene las herramientas biológicas de freno de mano mucho más débiles que un adulto ante un estímulo que pide una gratificación instantánea.

3.2. Hiperreactividad del sistema de recompensa
Durante la adolescencia, el sistema dopaminérgico (el circuito del placer y la recompensa) está extremadamente activo.
Los estímulos emocionales y las recompensas visuales se viven con una intensidad mucho más alta.
Los diseñadores de juegos lo saben: el diseño de adicción (engagement design) está calculado para exprimir esta sensibilidad neurobiológica.

3.3. La distorsión del valor del tiempo y el dinero
Para un niño, el ecosistema del videojuego es su entorno social básico. La presión del grupo para tener determinados objetos virtuales, sumado a la incapacidad de gestionar el valor real del dinero digital (comprar con un solo clic a través de la tarjeta de los padres o con monedas virtuales que camuflan el coste real), elimina cualquier barrera de contención racional.

4.- El reto de la protección de la infancia: El nudo del problema es la asimetría de poder.

Detrás de una pantalla donde hay un menor jugando, hay equipos enteros de científicos de datos, psicólogos conductistas e ingenieros optimizando algoritmos para mantenerlo conectado el máximo de tiempo posible utilizando técnicas de acondicionamiento.
El efecto acantilado digital (cliff effect) y los menores

1. Definición del Fenómeno

El efecto acantilado digital es un error de diseño regulatorio y sistémico que se produce cuando un usuario menor de edad, por el sol hecho de cumplir una edad determinada (como el paso automático de los 15 a los 16 años), pierde de golpe y de manera abrupta todas las restricciones y salvaguardias de seguridad que una plataforma digital le aplicaba hasta entonces.
A diferencia del desarrollo de la madurez en el mundo real, que es un proceso gradual y continuo, los entornos digitales suelen aplicar lógicas binarias o umbrales rígidos de edad que cambian el estado del perfil del usuario de un día por el otro.
2. Riesgos e impacto en el Desarrollo del Menor
Este corte radical en las políticas de protección de datos y privacidad expone los menores a riesgos el día siguiente mismo de cumplir la edad linda:
• Exposición a funciones de alto riesgo: El menor pasa a tener acceso totalmente libre a funciones críticas como las retransmisiones en directo (livestreaming).
• Interacción sin filtros: Se habilita de manera automática la recepción de mensajes privados por parte de perfiles totalmente desconocidos.
• Vaciado de preparación: El paso de un entorno altamente tutelado a uno de abierto se hace sin ningún tipo de transición o capacitación previa por parte de la plataforma, asumiendo erróneamente que el cambio de edad cronológica equivale a una madurez digital instantánea.
• Vulnerabilidad ante la tecnoferència: Coincide a veces con el momento en que el control o la aprobación parental se atendería a relajar, dejando el menor expuesto a diseños adictivos (dark patterns), publicidad conductual o amplificación algorítmica de contenidos nocivos.
3. Estrategias de Mitigación y Alternativas Reguladoras
Para corregir esta deficiencia arquitectónica de las redes sociales y aplicaciones digitales, se están articulando dos soluciones principales desde el ámbito legal y el diseño tecnológico:
A. Desplazamiento del umbral hasta la mayoría de edad legal
Consiste a mantener bloqueadas o fuertemente restringidas las funciones de máximo riesgo (como lo livestreaming o la geolocalización en tiempo real) hasta que el usuario logre los 18 años, que marca la mayoría de edad legal, en lugar de liberarlas a edades tempranas como los 14 o los 16 años. Este es precisamente el modelo que se está integrando en las recientes reformas legislativas (como la prohibición y restricción de funciones del Reino Unido).
B. Diseño de transición gradual y tutelado
En lugar de una lógica de todo o nada, se propone un desbloqueo escalonado de funciones basado en los hitos del desarrollo pediátrico y cognitivo, tal como defienden entidades como la Fundación 5Rights, por ejemplo:
1. Una apertura progresiva donde ciertas funciones requieran inicialmente una confirmación o diálogo con los tutores.
2. Interfaces que avisen el menor de los nuevos riesgos que asume al activar una funcionalidad que antes tenía vetada.
4. El papel de la Escuela y la Metacognición familiar
Dado que la arquitectura técnica actual todavía presenta estas rendijas, las directrices de alfabetización digital de la Comisión Europea insisten que la escuela tiene que trabajar la metacognición y la autoevaluación en edades tempranas (10-14 años).
Preparar los alumnos antes de que se abran estos umbrales —mediante técnicas de inmunización contra las noticíes falsas y talleres de prevención de riesgos como el ciberacoso— es la única herramienta educativa eficaz para que el menor sepa reaccionar de manera madura cuando la plataforma, por ley del mercado, decida retirarle las redes de protección digital de golpe.

La prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años en Australia contada en 20 puntos.

1.- Es una novedad mundial

El Gobierno Australiano aprobó el 28-11-2024 una nueva ley denominada ley de enmienda de seguridad online, aquí tenéis el texto:

Esta ley estableció una edad mínima para el uso de las redes sociales a los 16 años y una obligación para los proveedores de redes sociales a tomar medidas razonables para evitar que los usuarios con menos de 16 años tengan una cuenta.

En este enlace tenéis la explicación de la ley:

2.- Las razones del Gobierno Australiano.

El Gobierno Australiano encargó un estudio en el que descubrió que el 96% de los niños australianos de entre 10 y 15 años, utilizaban las redes sociales y que 7 de cada 10 habían sido expuestos a contenidos nocivos, como material misógino y violento, así como contenido que promovía trastornos alimenticios y el suicidio.

1 de cada 7 también informó haber experimentado comportamientos de acoso por parte de adultos o niños mayores, y más de la mitad dijeron que habían sido víctimas de acoso online.

3.- La protección de la salud y bienestar de los menores

El Gobierno Australiano afirma que la prohibición de las redes sociales es necesaria para proteger la salud mental y el bienestar de los niños y adolescentes australianos, ya que creen que los riesgos de las redes sociales, como el ciberacoso, el contenido nocivo y los depredadores online, superan sus ventajas.

4.- ¿Quién lidera esta propuesta?

Quien lleva adelante esta propuesta es la ministra de comunicaciones Anika Wells, quien dijo que se mantendrán firmes junto a los padres y no de las plataformas.

5.- ¿Cuándo entra en vigor?

Entrará en vigor el 10-12-2025, por tanto, ese día las redes sociales que el Gobierno Australiano ha incluido en la prohibición, deberán tomar medidas razonables para:

a.- Desactivar todas las cuentas para los usuarios menores de 16 años.

b.- Evitar la creación de nuevos perfiles por parte de menores de 16 años.

6.- ¿Y si los progenitores quieren crear una cuenta para su hijo menor de 16 años?

Los progenitores no pueden dar su consentimiento para que sus hijos menores de 16 años puedan crear un perfil.

7.- ¿Cuáles son las 3 condiciones para decidir en qué redes se aplica la prohibición?

Se aplicarán las restricciones de edad en las redes sociales que cumplan tres condiciones específicas:

a.- El único propósito o un propósito significativo de éstas sea permitir la interacción social online entre dos o más usuarios finales.

b.- El servicio permita a los usuarios finales enlazar o interactuar con algunos o todos los demás usuarios finales.

c.- El servicio permita a los usuarios finales publicar materiales.

8.- ¿Cuáles estarán prohibidas?

El Gobierno de Australia ha publicado una lista que no es fija sino dinámica, puesto que se puede ampliar:

En este momento éstas son las redes sociales prohibidas a menores de 16 años:

  • Facebook .
  • Kick .
  • Reddit .
  • Threads .
  • TikTok .
  • Twitch .
  • X (anteriormente Twitter).
  • YouTube .

9.- ¿Cuáles no están prohibidas?

En este momento son estas:

  • Discord .
  • Google classroom .
  • Lego Play.
  • Roblox .
  • Steam y Steam Chat .
  • YouTube Kids .

10.- ¿Cómo funcionará la verificación de la edad en las redes sociales?

Esto dependerá de cada plataforma, pero solicitar simplemente la fecha de nacimiento no puede ser la única forma de verificación de la edad.

Además los métodos utilizados por las redes sociales prohibidas, deben cumplir con los requisitos de los reguladores y respetar las leyes de privacidad y los derechos digitales.

11.- Los indicios de que el titular del perfil es menor de 16 años

Las redes sociales analizarán datos y otras señales relacionadas con la edad de los menores, que pueden ayudar a determinar si alguien es menor de 16 años, como por ejemplo:

  • Cuánto tiempo ha estado activa una cuenta.
  • Si el titular interactúa con menores de 16 años.
  • El análisis del nivel de idioma y del estilo utilizado por el titular de la cuenta y las personas con las que interactúan.
  • Las verificaciones visuales, como el análisis de la edad facial de las fotos y vídeos del titular de la cuenta.
  • El análisis del audio, como la estimación de la edad de la voz del titular de la cuenta.
  • Los patrones de la actividad como si coincide con los horarios escolares.
  • Las conexiones con otros usuarios que sean menores de 16 años.
  • Si son miembros de grupos, foros o comunidades centradas en los jóvenes.

12.- ¿Se eliminarán las cuentas de los menores de 16 años?

Existen varias opciones en función de cada red y que son:

a.- permitir antes de eliminar la cuenta, descargar todas las fotos, vídeos y mensajes.

b.- poner la cuenta en espera para cuando el menor cumpla 16 años.

c.- eliminar directamente la cuenta.

Parece que los adolescentes podrán recuperar el acceso a sus cuentas cuando cumplen 16 años, sin que se borre el contenido.

13.- Tengo más de 16 años pero la red dice que soy menor de 16, ¿qué hago?

Los adolescentes mayores de 16 años que han sido erróneamente señalados como menores de 16 años, tendrán que pasar por un proceso de revisión para poder acreditar el error frente a la red social.

14.- Las críticas a la ley

Aunque la prohibición tiene como objetivo proteger a los menores de los daños de las redes sociales, también se dice que puede aislar a los grupos de menores que dependen de las redes sociales para conectarse entre ellos y que la prohibición puede empujarlos a espacios menos regulados de Internet.

Los defensores de la privacidad y la libertad en Internet también sostienen que su implementación puede hacer más daño que bien.

Ahora bien, es significativo qué opina UNICEF Australia sobre la prohibición de las redes sociales:

«… Si bien es genial que hablemos más de mejorar el mundo online para los jóvenes, UNICEF Australia cree que los cambios propuestos no solucionarán los problemas que enfrentan los jóvenes online. Las redes sociales tienen muchas cosas buenas, como la educación y mantenerse en contacto con amigos. Creemos que es más importante hacer que las plataformas de redes sociales sean más segures, que estamos incluyendo las opiniones de los jóvenes cuando hablamos con el gobierno sobre hacer que los espacios online sean lo más seguros posible …”.

15.- ¿Hay políticos en Australia que están en contra?

Así es, la posición en contra está liderada por John Riddick que es miembro del Parlamento de Nueva Gales del Sur y presidente del Proyecto Libertad Digital, que apoya un recurso frente al Tribunal Supremo contra esta prohibición.

El señor Riddick dice que la prohibición es desproporcionada y que deberían ser los padres quienes decidan qué es bueno para sus hijos y no el gobierno.

16.- La primera demanda de dos menores en contra de la ley

Dos jóvenes australianos ya han presentado procedimientos que impugnan esta prohibición y que son Noah Jones y Macy Neyland de 15 años, que han declarado estar decepcionados con un gobierno perezoso que prohíbe a los menores de 16 años en lugar de invertir en programas para ayudar a los niños a estar seguros en las redes sociales:

17.- Las alternativas para evitar la prohibición

Desde el uso de una VPN para enmascarar el sitio desde la que se accede a la red social y simular que el usuario está fuera de Australia, hasta la complicidad de los progenitores o de los hermanos mayores o personas que darán acceso a los menores a una cuenta ya verificada.

También otros expertos aconsejan el uso de inteligencia artificial para simular una edad superior o disfrazarse con máscaras para simular tener más edad.

Incluso hay quien plantea que se cambien los datos de los menores por el de los padres, como en el caso de los influencers, para mantener los perfiles a nombre de los progenitores.

18.- Las multas

Australia ha puesto el foco de la responsabilidad en las empresas y por tanto no penalizará a los progenitores o a los menores que incumplan la ley, ya que se trata de proteger a los menores y no castigarlos o aislarlos.

Esto significa que las redes sociales deben impedir que los menores de 16 años tengan cuentas, porque si no se arriesgan a recibir multas de hasta 33 millones de dólares EE.UU. (28 millones euros).

19.- Consejos a los progenitores

Es evidente que las conexiones que permiten las redes sociales son valiosas para los jóvenes y pueden ser su principal comunidad y grupo de apoyo en el que se encuentran sus amigos.

Ante esta evidencia el gobierno de Australia aconseja que el rol ideal de los adultos es escuchar, validar y apoyar a los adolescentes durante este período, ya que para los jóvenes esto puede significar perder gran parte de su mundo y será difícil de soportar.

El gobierno Australia ha publicado unos consejos para los progenitores con menores de 16 años afectados por la prohibición, que seguramente sentirán una variedad de emociones, como estar molestos, preocupados, frustrados o tristes:

Aquí están algunos consejos:

  • Liderar este proceso con empatía, haciendo saber que entendemos sus sentimientos.
  • Preguntar cómo utilizan actualmente las redes sociales.
  • Hablar de la nueva ley y lo que significa.
  • Explicar que las restricciones son para protegerlos, no castigarlos.
  • Hablar sobre el tipo de riesgos que la ley pretende ayudar a evitar, que incluyen pasar demasiado tiempo en las pantallas y estar sobreexpuestos a contenidos negativos y daños, lo que puede afectar a su bienestar.
  • Concentrarse en lo que todavía pueden hacer online y fuera de línea.
  • Asegurar que siempre pueden acudir a los progenitores o a otro adulto de confianza para hablar sobre sus preocupaciones.

20.- La declaración de compromiso con los derechos del menor

Por último, compartimos la declaración de compromiso con los derechos del niño del gobierno de Australia:

A ninguna madre o padre con dos dedos de frente se le pasaría por la cabeza enseñar a los hijos pequeños a ir por primera vez en bicicleta desde lo alto del puerto de la Bonaigua, con la bicicleta más cara del mercado y de buenas a primeras decir a los hijos, con la carretera helada y de noche: “Venga chicos, la vida es dura y esta experiencia os hará fuertes, ya podéis bajar solos”, y que a resultas del descenso, después de pasar por el hospital a reparar piernas y brazos rotos, los progenitores extraigan conclusiones educativas y expliquen a sus hijos precisamente cómo no deben ir en bicicleta y, sobre todo, den toda la culpa a los menores, que ya deberían haber conocido todos los peligros de circular en bicicleta, todo y que era la primera vez que lo hacían.

Parece claro que cualquier madre o padre como los que lean estas cuatro líneas, habría actuado de forma radicalmente contraria, preparando la primera salida en bicicleta con los hijos con unas sesiones teóricas sobre cómo funciona una bicicleta, los riesgos más habituales y también las oportunidades de ir en bicicleta.

Otro día y con bicicletas de cuatro ruedas adaptadas a su edad, haremos la primera vuelta, caminando con ellos al lado, poco a poco, por un sitio seguro, advirtiéndoles de los peligros para así más adelante y -ahora sí con bicicletas de dos ruedas -ir corriendo a su lado o seguramente con otra bicicleta haremos la primera salida todos juntos.

Estos progenitores -como titulares que son de la patria potestad de los hijos menores- son plenamente conscientes de que no podrán ir toda su vida corriendo junto a sus hijos previniéndoles de todos los peligros -desde semáforos que mudan de color hasta peatones descuidados que cruzan sin mirar o coches que cambian de sentido sin intermitente-, ya que a menos que aprovechemos las actividades ciclísticas de los pequeños para entrenarnos a su lado para correr ultra maratones, habrá algún momento que como hemos hecho nosotros antes, ellos irán solos en bicicleta.

Por tanto, para prepararlos para ese momento, nuestra labor educativa como titulares que somos de la patria potestad, más que comprar bicicletas seguras y cascos de buena calidad –que también–, supondrá entrenarlos conjuntamente con la escuela y toda la comunidad educativa, para que detecten por sí mismos –y no con la madre y el padre al lado como un radar que no se calla avisando de los peligros– las situaciones de riesgo que seguro que se encontrarán cuando vuelvan solos en bicicleta.

Progenitores y escuela educaremos a los menores para que sepan que no pueden bajar por un puerto de montaña de noche sin luces, ni dar vueltas con una rueda con poco aire, o que si ven un hoyo en medio del camino de la carretera estén atentos para reaccionar y esquivarlo a tiempo, ya que no nos pasa por la cabeza que los menores lo aprendan todo sobre el fascinante mundo de la bicicleta a base de coscorrones y porrazos, a modo de ensayo y error y dejando rastro en su cuerpo de las heridas.

Las madres y los padres no podemos dar herramientas que pongan a nuestros hijos en peligro -como hacemos cuando les compramos un móvil de última generación y lo ponemos en manos de un menor sin experiencia alguna-, ni deberíamos delegar nuestras responsabilidades educativas en la escuela o exclusivamente en la tecnología -control parental o antivirus, si llevamos el ejemplo de la bicicleta en los teléfonos móviles-, al igual que cuando ellos aprenden a andar en bicicleta, tampoco confiamos ciegamente sólo en la tecnología -frenos , casco, etcétera-.

Debemos educar a los hijos a circular de manera autónoma, lo que significa entrenarlos previamente en entornos controlados donde no se puedan hacer daño -la escuela, por ejemplo- para que cuando llegue el peligro lo detecten solos, puedan identificar los riesgos -como lo es que alguien les pide una fotografía suya por internet- y que así puedan reaccionar de manera autónoma, ya que como pasa con la bicicleta las madres y los padres no siempre estaremos a su lado para advertirles y ayudarles cuando naveguen solos por internet.

La escuela y la comunidad educativa son conjuntamente con los progenitores el lugar ideal donde entrenar a los menores digitales y seguramente también a alguno de nosotros, sobretodo los progenitores que nacimos en el mundo analógico.

El hecho que los progenitores seamos los principales proveedores de tecnología de nuestros hijos, hace que entregarles una potentísima máquina digital como es el primer móvil no sea en ningún caso un acto insignificante o trivial sin mayor trascendencia ni reflexión.

La existencia de una seria y previa reflexión familiar o su ausencia, marcará la diferencia entre que el menor acceda por primera vez al cofre del tesoro -con todas las cosas buenas del mundo- o por el contrario, a la caja de pandora -que contiene todos los males-.

Llegado el momento podemos distinguir tres momentos:

a.- La formación a los menores en competencias digitales. El primero momento es aquel en el que los progenitores como responsables de la educación digital de los hijos menores, los acompañamos en su proceso de alfabetización digital para que hagan un uso responsable y seguro de los dispositivos digitales, les ayudemos a detectar los riesgos y velemos para impedir que se materialicen.

Es una función inherente a la potestad parental que tiene una clara vocación de anticipación más que de resolución de conflictos y se basa en el diálogo y la corresponsabilidad familiar.

Esta estrategia de los progenitores significa atención, supervisión, acompañamiento y sobre todo formarles con la finalidad de que los menores adquieran competencias digitales -como digcomp 2.2-, lo que supone identificar los riesgos, sortear los posibles daños y conseguir el máximo potencial de las oportunidades.

b.- El contrato digital parental. El pacto digital familiar es aquel conjunto de normas de uso responsable y seguro del entorno digital que a través de un contrato, establece el marco de las obligaciones tanto de los progenitores como de los menores.

Estos contratos permiten fijar de forma precisa las reglas que deben respetar los menores y los padres evitando la ambigüedad de las normas verbales, contrato que se va modificando según la edad y la madurez de los hijos, siendo una oportunidad para explicar los riesgos del entorno digital y para escuchar al menor.

Son clausulas típicas la supervisión de los dispositivos, las obligaciones de los menores y de los progenitores, la lista de los dispositivos, su uso y titularidad, los horarios y los lugares de uso, los riesgos, qué pasa si hay cosas que no nos gustan o si nos metemos en un lío, el mal uso o las reparaciones de los dispositivos, etc.

c.- La entrega del móvil. Como vemos la entrega del dispositivo móvil se hace al final del proceso y no al inicio, una vez que el menor acredita que tiene las competencias digitales suficientes para usarlo con responsabilidad y conociendo los riesgos y después que ha consensuado con sus progenitores el contrato digital parental.

Terminamos con la misma pregunta: el primero móvil ¿el cofre del tesoro o la caja de pandora?.

La mediación parental es aquel conjunto de estrategias tuitivas de educación digital que aplicamos los progenitores para la adecuada gestión de los riesgos a los que se enfrentan nuestros hijos en el entorno digital.

Por ello es interesante conocer si todos los estilos de mediación son igual de eficaces en esa función protectora o bien existe alguna relación entre un determinado estilo de mediación parental y el mayor desarrollo de habilidades digitales y con ello, con la reducción de los riesgos de los menores en el entorno digital.

Para ello usaremos dos ejemplos extraídos de la literatura universal, el primero Tom Sawyer de Mark Twain y el segundo la casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

Tom Sawyer es el resultado de un modelo de mediación parental permisivo, basado en la libertad del adolescente huérfano que aprende sin ningún control y por sí mismo a través de sus numerosas aventuras, mientras que Bernarda Alba es el ejemplo opuesto, la del progenitor que impone un modelo de mediación parental basado en el control férreo y en el aislamiento de los hijos, aplicando normas prohibitivas cuya infracción se castiga de forma severa.

Los expertos y cualquier progenitor con dos dedos de frente estaremos de acuerdo en que ni Tom Sawyer ni Bernarda Alba son los mejores ejemplos a tener en cuenta en lo que se refiere a los estilos de mediación parental, el primero por negligente y el segundo por autoritario y por ello los especialistas se decantan por el modelo conocido como de mediación activa.

La mediación activa se caracteriza por potenciar la función de guía de los progenitores hacia sus hijos menores, basada en una relación afectiva en su acompañamiento en el aprendizaje del uso seguro de la tecnología en el entorno digital, en la escucha activa y en la comunicación abierta sobre la base del respeto mutuo para crear así un hábitat de confianza familiar donde los menores y los mayores puedan compartir y resolver sus dudas de forma colaborativa y positiva, en conclusión se centra en la implicación de los progenitores.

La mediación activa se acompaña de otros instrumentos como son la supervisión tecnológica de la actividad de los menores en el entorno digital y también en su educación para que sean competentes digitalmente.

Ahora bien la mediación activa debe incluir de forma necesaria un apartado dirigido a entrenar a los menores para que sean capaces de detectar los riesgos por ellos mismos, no solo para preservar su seguridad y privacidad para evitar así que ellos sufran daños, sino para impedir que a su vez puedan causarlos a otros.

Y es tanta la relevancia de esa visión basada en los riesgos, que el legislador ha recogido el guante y la ha incluido expresamente en la Ley 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor en su artículo 5.1 -derecho a la información-.

Esta norma señala que debe prestarse especial atención a la alfabetización digital y mediática de los menores de forma adaptada a cada etapa evolutiva, de tal manera que les permita actuar en línea con seguridad y responsabilidad para identificar situaciones de riesgo derivadas de la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como darles las herramientas y estrategias para afrontar dichos riesgos y protegerse de ellos.

En conclusión esta es una de las claves que deben orientar la función de los progenitores en su mediación activa de los hijos menores y que es ayudarles a identificar situaciones de riesgo por ellos mismos y además, enseñarles las estrategias para que los riesgos no se conviertan en daños, además de promover como no la lectura de las mejores obras.

Rudyard Kipling fue un escritor británico que en 1894 escribió un cuento titulado el libro de la selva donde su protagonista, un niño de dos años llamado Mowgli y que es abandonado por sus progenitores en la selva, es criado por los lobos y gracias a los otros animales que se hacen cargo del menor como el oso baloo y la pantera Bagheera, aprende la ley de la selva y puede sobrevivir como si fuera un animal más.

La historia de Mowgli nos sirve para hablar de los huérfanos digitales y que son todos los menores que han nacido y vivido rodeados de tecnología, pero que al mismo tiempo carecen de una guía o un camino que les indique cómo deben actuar de manera segura y responsable en internet ya que sus progenitores, madres y padres, les hemos dado total acceso a dispositivos como los teléfonos móviles pero sin establecer prohibiciones concretas, controles tecnológicos o pautas básicas de ciberseguridad.

Ésta es la razón por la que estos menores, a pesar de tener progenitores que cuidan de su salud, educación y alimentación se conocen como huérfanos digitales, concepto que según el diccionario es aquella persona que ha quedado sin amparo, es decir sin resguardo o protección y, por tanto, sin las mínimas competencias necesarias para su bienestar personal y desarrollo social, lo que limita las oportunidades de los menores a participar de forma activa en la sociedad digital y les condena a no tener las mismas oportunidades que el resto, en una palabra les hace más vulnerables.

La razón principal de esta incongruencia es que los progenitores, que somos los principales proveedores de tecnología de nuestros hijos, les entregamos sin demasiada reflexión todo tipo de móviles, tabletas y otros artefactos conectados a internet, pero olvidando proveerlos previamente de las habilidades necesarias para que les hagan ir de forma segura y responsable, deficiencia en su educación digital que contradice el principio básico informador de cualquier decisión donde existe un menor involucrado y que es, actuar siempre en defensa de su interés superior.

Los progenitores tenemos ahora una tarea educativa suplementaria a las habituales y que es preparar a nuestros hijos para el mundo digital, lo que significa proporcionarles las competencias digitales que necesitan para convertirse en ciudadanos sanos y responsables en el entorno digital, función educativa que ya podremos aprender y practicar gracias a lo que se conoce como marco de competencias digitales por la ciudadanía -digcomp 2.2- creado por la Unión Europea en 2010.

La competencia digital se ha definido como el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales para el aprendizaje, el trabajo y la participación en la sociedad así como la interacción con las mismas. Incluye la búsqueda y gestión de información y datos, la comunicación y la colaboración, la creación de contenidos digitales incluida la programación, la seguridad, incluido el bienestar digital y las competencias relacionadas con la ciberseguridad y la resolución de problemas.

Quedaos con el nombre del marco de competencias digitales digcomp 2.2 porque oiremos hablar de ello y mucho, ya que ha venido a dar respuesta a esta deficiencia en el aprendizaje por parte de los ciudadanos de las necesarias competencias digitales y también nos dará a los progenitores los conocimientos, habilidades y actitudes imprescindibles para el aprendizaje de estrategias y valores para hacer un uso responsable, seguro y adecuado de internet por nosotros y por extensión también para nuestros hijos menores.