Los darkpatterns o patrones oscuros son aquellas prácticas de diseño engañosas, creadas expresamente para forzar a los usuarios de una web o una app a realizar acciones que en otras circunstancias no harían, y que tienen normalmente como finalidad manipular de forma más o menos consciente la voluntad del usuario.

El término fue creado por el diseñador de experiencia de usuario Harry Brignull en el año 2010: www.darkpatterns.org

En este perfil de twiter podemos ver ejemplos:  https://twitter.com/darkpatterns

Se trata de anuncios disfrazados de vídeos, de ofertas de bajos precios que no muestran los costes adicionales, de diseños que desorientan al usuario a la hora de cancelar un producto o de darse de baja de la cuenta, de productos que de forma misteriosa se cuelan en el carrito de la compra, de diseños que empujan al usuario a aceptar tratamientos poco respetuosos con la privacidad o de suscripciones gratuitas que para disfrutarlas obligan a introducir la tarjeta de crédito, pero que después es complicado darse de baja cuando se quiere cancelar el servicio.

Desde el punto de vista legal son habituales en la políticas de privacidad de las redes sociales el uso de términos redactados de tal manera que son difíciles de entender, o que omiten información relevante en la primera capa y que obligan al usuario a ir haciendo clic a diversos enlaces para poder tener una comprensión aproximada de la política de tratamiento de datos personales, diseños legales que claramente infringen la normativa en protección de datos personales.

La finalidad de estos patrones siempre es incrementar las ventas o tratar más datos de los necesarios y van mas allá de las técnicas de simple persuasión o de marketing inteligente, sin que en ningún caso se trate de simples errores de programación.

Los diseñadores tienen un papel relevante frente a la presión de los clientes ante este fenómeno, para hacerles comprender que el uso de este tipo de estrategias no hace más que crear desconfianza y frustración y que los consumidores y usuarios son conscientes de los portales que utilizan estas técnicas.

Finalmente no debemos olvidar que un simple tuit de un cliente descontento puede convertirse en viral y suponer un grave riesgo reputacional y económico para la organización.

 

Causa causae causa causati (la causa de la causa es la causa de lo causado), es un principio utilizado cuando se trata de analizar la relación entre un acto (causa) y la consecuencia (resultado).

Cum hoc ergo propter hoc (con esto, por tanto a causa de esto) es según la wikipedia, una falacia que se comete al inferir que dos o más eventos están conectados causalmente porque se dan juntos, es decir que existe una relación causal entre dos o más eventos por haberse observado una correlación estadística entre ellos.

Estos dos latinajos nos sirven para hablar de otra ley de la transformación digital, esta vez vinculada con el big data, que habla de la causalidad y la correlación y también para analizar el significado de otro de los mantras que escucharemos de boca de los expertos en transformación digital de forma machacona:

“correlación no significa causalidad”.

Una vez soltada la anterior frase, el profesor nos ilustrará con frases del tipo los humanos estamos acostumbrados a detectar patrones y tendencias, lo que en una época con poca información es relativamente sencillo, pero no en plena era de los macrodatos, ya que existe tantísima información disponible que los patrones y las tendencias permanecen ocultos a los ojos de cualquier persona, sepultados entre millones y millones de datos.

A continuación nos soltará el rollo que las empresas han acudido a los ordenadores y al fenómeno del big data para que la tecnología nos ayude a los humanos a detectar esos patrones invisibles, a poner luz en esa montaña de datos, a buscar relaciones entre hechos aparentemente inconexos a través de la minería de datos, para así tomar decisiones que ayuden a las empresas a incrementar las ventas.

Y finalmente el maestro entrará a hablarnos de los que es más interesante desde mi punto de vista, esto es las diferencias entre la causalidad y la correlación, que resumidamente y en una definición de ir algo por casa seria algo así como que no es lo mismo decir que a es la causa segura de b (causalidad), que por el contrario decir que parece que a y b están relacionados (correlación).

La causalidad (el porqué de la cosas) es aquella ley que establece una relación directa entre una causa y un efecto, de tal manera que para llegar a esa conclusión cierta (que a es la causa de b) es necesario previamente experimentar e investigar y dedicar mucho tiempo y dinero a validar que efectivamente, existe una única relación directa entre esa causa y ese efecto.

La causalidad -como su nombre indica-, nos ayuda a conocer la causa de las cosas, es decir a recorrer el camino de vuelta desde el efecto producido y hacia la causa que lo ha producido, por lo que si el resultado de esa investigación es positivo, ello nos sirve para afirmar sin ningún genero de dudas, que a es la causa de b, ya que no existe una explicación alternativa.

En cambio la correlación (el qué de las cosas, sin importar el porqué) simplemente nos advierte que entre a y b existe una posible relación pero no nos explica a ciencia cierta -al contrario de la causalidad- cual es la causa concreta que produce ese resultado.

Por tanto la correlación sería algo así como que el fenómeno a y el fenómeno b se observan al mismo tiempo, que parece que existe un patrón común entre ambos o una correlación estadística, que los dos se mueven juntos, pero sin poder afirmar de manera científica que a es la causa de b, como si haríamos con el principio de causalidad.

Es un metodo por tanto mas rápido y barato.

Por tanto, la deducción a la que llega la correlación sobre la relación de la causa y el efecto podríamos decir que es débil, en el sentido que no se basa en ese ejercicio científico de la causalidad que hemos visto antes, sino en otro principio del tipo “si la acierto, la adivino”.

Y para finalizar veremos un ejemplo típico de la correlación que mezcla pañales y cervezas.

Se explica -sin saberse si es verdad o se trata de una fábula- que en un análisis que hizo Walmart de sus tarjetas de clientes cruzando los datos de millones de perfiles de compras, observaron un patrón de comportamiento (correlación y no causalidad) en las compras que hacían un perfil determinado de clientes -hombres jóvenes- un día en concreto -los viernes tarde al volver del trabajo-.

Al parecer los padres adquirían en la misma compra pañales y cervezas, lo primero para sus hijos menores y lo segundo para los progenitores.

Con esos resultados se dice que Walmart reordenó algunas estanterías del supermercado de tal manera que, como ya os podéis imaginar, al lado de los pañales se pusieron estanterías con cervezas, con lo que consiguió incrementar las ventas de la bebida en cuestión de manera muy notable.

Si volvemos al mantra en cuestión -la causalidad supone correlación pero la correlación no siempre supone causalidad-, y lo ponemos en relación con el caso Walmart, vemos que el supermercado no analizó ni investigó el porqué de la compra de ambos productos a la vez, sino que tuvo suficiente con el qué, es decir que la compra se llevaba a cabo por los padres los viernes tardes, ejemplo claro que la correlación no siempre significa causalidad.

Nos preguntamos a través de estas notas si existe alguna vinculación entre el éxito en la transformación digital de una organización, con la adopción por parte de la misma y desde el inicio del proyecto, de una visión ética en las decisiones tecnológicas implantadas, o dicho de otra manera si una transformación digital que se defina como tal, puede ser sostenible en el tiempo sin incorporar los principios de la ética digital o de la denominada responsabilidad digital corporativa.

La ética puede ser definida como aquel conjunto de valores humanos que en forma de reglas, estándares, creencias o normas, nos ayudan a las personas a determinar cuando una acción es correcta y cuando no lo es, principios éticos que influyen en la forma en que los individuos pensamos y actuamos y que por tanto, como humanos que somos, aplicamos en las decisiones de nuestro día a día.

La presencia de principios éticos es un elemento esencial en las organizaciones con las que interactuamos de forma habitual y así nos convertimos en defensores de las mismas cuando tienen valores éticos bien definidos y sus actuaciones con nosotros son congruentes con los mismos.

Por el contrario desconfiamos cuando no es así como el caso del robot Tay lanzado por Microsoft en Twitter, o cuando Google recopiló datos de niños que usaban YouTube para mostrarles anuncios personalizados o finalmente con lo sucedido con todo el lío de Facebook y Cambridge Analitics.

Siendo la ética un concepto algo borroso en general, lo cierto es que en la práctica todos nosotros conocemos, aplicamos y exigimos en nuestra vida diaria que las decisiones que se toman por las organizaciones y que nos afectan, estén inspiradas en principios éticos tales como la confianza, la integridad, la no discriminación, la transparencia, la rendición de cuentas, la libertad de elección, el respecto a la diversidad de las personas o el no hacer daño, entre otros.

La transformación digital por el contrario puede entenderse como la integración de la tecnología digital en todas las áreas de negocio de una organización, para garantizar así la viabilidad y el éxito de la misma en el entorno digital y ello se consigue situando a los datos y a los clientes en el centro de las decisiones de la misma.

Cuando aunamos la ética y la transformación digital o simplemente cuando hablamos de ética digital, no nos referimos solo a cuestiones de cumplimiento normativo consistentes en no infringir la ley o en incorporar la opinión de expertos en tecnologías disruptivas en los proyectos de transformación digital, sino que hacemos referencia a los numerosos desafíos éticos que plantean las tecnologías disruptivas involucradas en la transformación digital y sus efectos en la vida de las personas.

Tecnologías tales como los vehículos autónomos, la inteligencia artificial, la robótica, el internet de la cosas, el big data, entre otras, cuando forman parte de las soluciones tecnológicas adoptadas en los proyectos de transformación digital, generan interesantes debates éticos como el cada vez mayor contacto automatizado y menor humano de las organizaciones con sus clientes, siendo ejemplo de ello el reciente caso del jubilado Carlos San Juan y su exitosa protesta contra la banca por la clamorosa falta de cajeros automáticos en muchos pueblos de España.

Otros debates abiertos en la misma línea son por ejemplo, como formar a los empleados afectados por los procesos de transformación digital para que adquieran nuevas habilidades digitales o los cambios en los roles en los mismos y el futuro que les espera a los que no puedan seguir el ritmo de la transformación digital, conflictos entre principios éticos y valores empresariales que no han hecho más que empezar.

A veces la ley ya fija una serie de principios que intentan resolver algunos de estos dilemas éticos, como sucede en el campo de la protección de datos personales donde tanto el convenio 108 del año 1981 como el reglamento 2016/679, han normativizado los principios de rendición de cuentas, transparencia, confidencialidad, seguridad, información, entre otros.

Otras veces son las propias organizaciones las que se intentan asumir internamente esta tarea.

En algunas de ellas, simple y llanamente, no existen ni códigos éticos ni una mínima cultura sobre la ética digital por lo que de manera informal y tácita delegan en las propias personas involucradas en la transformación digital -sobretodo en los tecnólogos-, la toma de las decisiones para resolver los conflictos que tiene que ver con la ética digital, de tal manera que los debates éticos se plantean y se resuelven por parte de las personas que están al frente de los proyectos de transformación digital y por tanto, no se escalan a los responsables de las organizaciones, con la dificultad añadida que la cultura, las creencias o la educación de cada persona en particular, hace que sus soluciones -acertadas o no- puedan diferir a veces con el propósito, la misión o la visión fijados por la propia organización.

Otras organizaciones si que han afrontado este interesante reto a través de códigos éticos que guían su comportamiento corporativo en materia digital -a veces como simples herramientas de marketing-, mientras que en otras ocasiones la ética digital si que forma parte del ADN de la organización como componente esencial de su cultura corporativa y que por tanto, impregna el propósito, la visión y la misión de la misma y se convierte en el foco que ilumina y marca el camino por donde deben discurrir las respuestas a los debates con consecuencias éticas en el entorno digital.

En las organizaciones más maduras -las menos- la ética digital ya está presente desde el mismo diseño de la propuesta de transformación digital, afectando a todo su ciclo de vida en forma de compromiso asumido por parte de la alta dirección, lo que supone integrar la ética, no como una opción o valorar añadido a modo de complemento adicional, sino como un requisito que impregna todo el proyecto y que por tanto aparece reflejado en todas la soluciones en las que el ser humano esté involucrado o afectado de manera indirecta.

Estas organizaciones éticas digitalmente hablando, están dirigidas por líderes comprometidos con los aspectos éticos de la tecnología y  son la conciencia digital de la organización, ya que aúnan en sus decisiones los objetivos estratégicos con los principios éticos.

Si la transformación digital tiene como objetivo cambiar a las personas y a las organizaciones, será imprescindible añadir una visión ética a todo el proceso si queremos conseguir que esa transformación sea sostenible en el tiempo y ello sucederá solo cuando las personas y sus principios éticos se vean contemplados y respetados en la nueva organización y en todas sus decisiones, sean digitales o no.

@ Ramon Arnó Torrades, Lleida, 2022.

Los días 3 y 4 de marzo Ramon Arnó de la familia digital (www.lafamiliadigital) y los alumnos de los 4 cursos de primero de primaria hemos estado hablando animadamente de los riesgos y oportunidades de las redes sociales para los menores.
Ha sido muy interesante el debate sobre si deben compartirse o no las contraseñas de los móviles de los menores con las madres y padres, o si es necesario pedir permiso para hacer una fotografía a alguien de la familia.
Hemos explicado también que es el sexting y el ciberacoso, cuáles son las obligaciones de los menores o que las chicas y chicos ya tienen responsabilidad penal a partir de los 14 años.

Desde el año 2016 al 2019, Ramon Arnó de la familia digital ha participado como profesor en diversas formaciones a entrenadores y otro personal del Futbol Club Barcelona, organizado por el area de Formación de Formadores de Masía 360

Los enlaces:

https://www.fcbarcelona.es/es/club/noticias/775663/curso-de-prevencion-de-situaciones-de-riesgo-en-el-deporte

https://www.fcbarcelona.es/es/noticias/724079/valores-que-hacen-grande-el-deporte

 

La familia digital participó en los años 2018 y 2019 en el YoMo, The Youth Mobile Festival, creado por el Mobile World Congress, con los Mossos d ́Esquadra y gracias a la Fundación punt.cat.
Los enlaces:

Ramon Arnó como Coordinador de la comisión de menores de la Asociación Profesional Española de Privacidad (APEP), compareció el dia de 25 de septiembre de 2013 en la subcomisión de estudio sobre las redes sociales constituida en la comisión de Interior del Congreso de los Diputados.

En este enlace, en las páginas 19 y 20 consta su intervención:

https://www.congreso.es/public_oficiales/L10/CONG/BOCG/D/BOCG-10-D-643.PDF

 

 

El día 28-1-2013 participé en la conferencia Qué hay que hacer para enredarse bien enredado con las redes sociales, en el vestíbulo del Consell General d’Andorra.
El acto se celebró con motivo del Día Europeo de Protección de Datos y asistieron unas cien personas.
La ponencia trató temas de actualidad como los fenómenos del Informer, la protección de datos personales, las redes sociales y el ejercicio de la patria potestad en Internet, entre otros temas y casos prácticos relacionados con la privacidad.
El Síndic General del Consell d’Andorra, Sr. Vicenç Mateu, y el jefe de la Agencia Andorrana de Protección de Datos, Sr. Joan Crespo, me acompañaron durante la conferencia
El enlace:

 

 

Participamos en el reportaje de Luis Javier Sanchez el dia 5-2-2019 en el portal confilegal bajo el título el Tribunal Supremo avala que los padres revisen los dispositivos de sus hijos sin su consentimiento.

El enlace:

https://confilegal.com/20190205-el-tribunal-supremo-avala-que-los-padres-revisen-los-dispositivos-de-sus-hijos-sin-su-consentimiento/

Ramon arnó ha participado en el Forum internacional de educación y tecnología (FIET) en los años 2014 y 2018:

a.- En 2014 en Tarragona, centrado en la ética y la tecnología.

El enlace: https://fietcat.cat/es/linenine

b.- en 2017 en Barcelona, ​​hablando de educación, ética y civismo digital

El enlace: https://fiet2018.fietcat.cat/